Litoral de A Guarda

Hoy vamos a acompañar a nuestro querido Río Miño en su desembocadura, es decir, en A Guarda. ¡Ya veréis qué ruta tan bonita!

Atención: esta ruta nosotros la hicimos en primavera, y pudimos ir con las perras por la playa, pero en verano, evidentemente, no podrás, ya que los perros tienen prohibido acceder a los arenales, como sabes, aunque si podrás hacerla igualmente siempre que vayas por el paseo, que está justo al lado. Además de esto, debes tener en cuenta que en la zona del Puntal, es decir, en la punta, valga la redundancia, de la playa de O Muíño, suele haber unos nidos de píllara papuda. Estos nidos están protegidos ya que es muy difícil que los polluelos salgan adelante, así que debes llevar atados a los perros en esa zona, para que no molesten o destrocen los huevos.

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Cómo llegar: debemos desplazarnos hasta la capital de la langosta y buscar los indicadores que nos lleven hasta el Ferry que cruza a Caminha, porque es justo ahí, en A Pasaxe, donde empieza nuestra caminata. Otra opción es empezarla desde el puerto de A Guarda.

Antes de nada, decirte que es una ruta prácticamente lineal, es decir, que el camino de ida es el mismo que el de vuelta, pero nosotros lo vamos a ir narrando de una manera diferente a la ida que a la vuelta, porque fuimos por la arena de las playas, pero volvimos por el paseo, aunque en realidad está a muy poquitos metros de distancia una cosa de la oltra, no sé si me explico.

En este lugar verás que hay una amplia zona de aparcamiento, cerquita del Ferry, y más adelante, en una zona ajardinada que verás al llegar. Pues bien, una vez que estemos aparcaditos y listos, empezamos.

Si te fijas, al lado de la entrada para el transbordador, (que por cierto, ahora mismo tiene unos horarios muy irregulares por falta del drenaje del río y depende por lo tanto de las mareas) verás esta capillita que inaugura nuestros puntos de interés: es la Capilla de San José de los P.P. Jesuitas, que está a su vez, al lado del edificio de la antigua Aduana.

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Al otro lado de la calle que baja hacia el río está este impresionante edificio, el Colegio de los P.P. Jesuitas, un lugar lleno de historia, que nos produce escalofríos, por su aspecto actual, pero sobre todo porque parte de su pasado fue muy trágico. Aquí tienes una relación de todo lo que fue este Centro:

-Colegio Apóstol Santiago
-Colegio Nun´ Alvres
-Campo De Concentración de Presos en la Guerra Civil española
-Escuela Vocacional o Seminario Menor San Francisco Javier
-Casa De Ejercicios de la Compañía de Jesús
-Observatorio Meteorológico de los P.P. Jesuitas

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El exfutbolista Karpin quiso convertirlo en una urbanización de lujo hace años, pero la cosa quedó en nada (menos mal) y ahora la maleza devora sus entrañas y toda su hermosura. Si ya por fuera impone, por dentro, sus galerías, salones y patios, te dejarían sin palabras y sin respiración…

Bueno, pues enfrente, esperando a poder zarpar, se encuentra el Santa Rita de Cássia, el ferry que cruza (cuando puede) a Portugal. Ahí encontrarás una cafetería que, al igual que el ferry, no siempre está operativa). Hace unos años, este transbordador estuvo a punto de dejar de cruzar el Río, puesto que no se llegaba a un acuerdo de quién drenaría el fondo del Miño, pero por suerte, sigue ahí, aunque intermitentemente. Si nunca has cruzado a bordo del Santa Rita de Cássia y tienes la oportunidad, no la dejes escapar… es una bonita experiencia, pero además, no tengo yo muy claro que vaya a estar ahí siempre, por desgracia.

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Como te dije, a unos metros hay una zona de esparcimiento con gimnasio, parque infantil, bancos para relajarse y contemplar el Río, Caminha… realmente encantador!

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Salimos de esta zona y tenemos que hacerlo por una carreterita (si llevas perros, mejor átalos) y pasaremos por algunos astilleros y naves, y después por un Club de Tenis, en la zona de O Codesal y ya por el caminito de tierra que hay antes del Club, bajamos a la playa, para que las peluditas se puedan dar ya el primer baño y jugar:

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Al acabarse la playa, nos toparemos con una estructura de piedra al borde el mar, que separa una playa de la otra:

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Y ya de nuevo, aparece, otra extensa playa:

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Donde nuestra mascota Joana, se hizo una foto espectacular sobre un tronco que yacía triste y solitario en la arena…

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Más carreras y más juegos en la arena!!!

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Después de caminar un buen rato, la playa hace como una especie de curvita y aparece allá a lo lejos, A Ínsua, esa isla mágica e inquietante, que está en plena desembocadura del Miño, que pertenece a Portugal…

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Y ya estamos en la playa de O Muíño, uno de mis paisajes favoritos:

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Aquí encontrarás cafeterías y restaurantes por si quieres tomarte un descansito y comer o beber, e incluso donde dormir, por si el paisaje te enamora tanto que decides quedarte a pasar unos días… que puede ser…

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Nosotros hicimos una paradita a medio camino, en esta playa, que tan importante y significativa ha sido, es y será en nuestra vida…

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Refrescamos los pies y nos revolcamos por la arena, de felicidad!

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No me dirás que no es un paraíso este paisaje de mar, arena y pinos…

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A Petra también le encanta, ya ves qué cara de embelesamiento tiene…jajajajaja

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Seguimos nuestro camino río abajo, que aquí, ya si, se convierte de verdad en mar; esta zona empieza a ser más rocosa, lo que la hace aún más salvaje, agreste, inigualable y espectacular…

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Seguimos teniendo la fascinante visión de Caminha, el Océano, y la Ínsua…

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Estamos ya en O Puntal, el “pico” (llamémosle así) de esta playa; por esta zona debes atar a los perros, pues a menudo te encontrarás unos cierres que aíslan nidos de la píllara papuda, un pajarillo minúsculo e indefenso que está protegido, y muy bien protegido y mimado por la Asociación Ecologista ANABAM, que vela por el bienestar y la recuperación de todo el patrimonio natural e histórico del Baixo Miño. En este caso, hay que agradecerles a ellos, que la píllara papuda volviese a anidar en esta playa, después de varios años sin hacerlo, y que sus polluelos saliesen adelante con éxito, ya que cuidan y protegen sus nidos, aislándolos todo lo posible para que humanos y algunos animales no los espantemos o los echemos a perder. Desde aquí nuestro agradecimiento y reconocimiento a esta Asociación que lleva 30 años velando por nuestro medioambiente, algo que deberíamos hacer todos. Aquí te dejo un enlace de Anabam para que puedas saber más sobre A Píllara Papuda

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Al fondo, protegido por estas cintas, como ves, está el nido, como te digo, que deseamos, una vez más, que salga adelante y que no vuelvan a desaparecer de nuestro entorno; así, que ya sabéis, perritos atados por aquí y mucho cuidado, silencio y respeto ante estos habitantes de lujo de nuestros arenales.

Y un poquito más adelante, nos encontramos de nuevo con una nueva labor de este grupo ecologista, esta vez acerca de la recuperación y conservación de las salinas de Camposancos. Como bien indica el cartel, las salinas consisten en unos rebajes de unos dos centímetros hechos en la roca, en los que se vertía agua del mar, y una vez evaporada, quedaba depositada en la roca la sal, que se recogía y se utilizaba no sólo en la alimentación, sino también en la conservación de la carne y pescado hasta hace realmente poco tiempo. En esta zona de A Guarda hay varias, así como también en algunas zonas del litoral portugués, como en Moledo o en Montedor (si recuerdas, en la Ruta del Faro y los Molinos de Viento de Montedor, publicamos varias fotos de diversas salinas que hay en esa zona). Pincha en este otro trabajo de ANABAM si quieres indagar más acerca de las Salinas de Camposancos.

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Justo ahí, desembocamos en un área recreativa, en la que encontrarás esta cruz, mesas de piedra, bancos…

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Y justo ahí, nos incorporamos al paseo ya por la costa que da al Océano. Pero antes fíjate en este molino de viento que pertenece a una casa que encontrarás justo ahí:

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Pero no será el único, ya que allá arriba, si te fijas bien, verás más:

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Y también tendrás unas preciosas vistas del Monte Tecla:

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Vamos caminando tranquilamente por la pasarela de madera:

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Nos encontramos sorpresas lindas como éstas:

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Si volvemos la vista, veremos la costa oceánica de Caminha, Moledo…

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Después de un buen rato, llegarás a este punto en el que encontrarás dos bancos…

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Justo donde empieza el paseo de piedra:

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Nos encontramos otro molino más, Muíño de A Grelo, éste solamente conserva su estructura exterior, una pena:

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Un poquito más adelante, encontrarás un panel informativo acerca de las cetáreas, en concreto de la Cetárea de A Grelo, que es la que se encuentra justo en ese punto. Estas construcciones de piedra y rocas (hay varias por la costa guardesa) fueron hechas para atrapar langostas, que entraban con la marea alta, y al bajar ésta, quedaban atrapadas en esas “piscinas”. La dificultad para sus propietarios de acceder a ellas, ya que dependían del estado del mar, y la construcción de viveros en tierra, hizo que quedasen en desuso sobre los años 60.

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Y desde aquí ya tenemos una preciosa visión de A Guarda y A Serra da Groba:

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Ahora pasamos por el lavadero y fuente de Santa Catalina, recientemente restaurado, donde paramos un ratito a refrescar a las peluditas, ya que por esta zona no hay agua dulce donde puedan beber…

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Nos vamos acercando a A Guarda y nos va gustando cada vez más el mosaico de pequeñas casitas de pescadores, que las pintaban de diferentes colores para distinguirlas desde los barcos cuando volvían de faenar en el mar:

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Si miras hacia tu derecha, podrás divisar la Capillita de San Caetano, construida en el Siglo XVII, con una curiosa historia: en el año 1735 el barco “Collingudod” estaba a punto de zozobrar rompiéndose contra los acantilados, y su capitán al salvarse con su tripulación, donó la campana del barco a la única capilla que se veía desde el mar y ofreció al santo un cáliz en cuyo pie hizo grabar: “Este calis hes de San Cayetano, se hizo a deboción de sus debotos. Año 1735”.

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Llegamos ya al puerto de A Guarda, donde paramos en uno de los primeros restaurantes que nos encontramos, a tomar algo, descansar, y comprar más agua para Petra y Cusca…

Y ya después regresamos, por el mismo camino. Esta ruta se podría hacer circular, pero nosotros, al tener que cruzar el centro de A Guarda, preferimos no hacerla, porque es más complicada para ir con las perras, pero es una opción bonita también, sobre todo si pasas por el Convento de San Bento, por la Plaza do “Reló”, con su interesante Torre, por la Alameda, y ya no te cuento si entras en una pastelería a probar el roscón de yema típico, que nos encanta…

Bueno, pero como te digo, nosotros volvimos por el mismo camino. De vez en cuando te encontrarás con estas bellezas, la uña de gato, que en realidad es muy perjudicial para las especies autóctonas, por ser muy invasiva y acabar con ellas, una pena…

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Verás un barco en tierra, que sueña con volver al mar…

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Seguimos nuestro reconfortante paseo. A menudo encontrarás carteles y marcas de un sendero, que coincide en parte con nuestra ruta; es el PRG-160, que también haremos algún día…

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Y cuando lleguemos al área recreativa de antes, seguiremos caminando por la pasarela de madera, entre los pinos, una maravilla…

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Nada mejor para cargar las pilas y llenar los pulmones de aire puro…

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Salimos por la parte de atrás del restaurante, y volvemos al paseo de madera, pero pronto lo volvemos a dejar para caminar por estos senderitos tan apetitosos…

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Y de nuevo bajamos a la playa a bañarnos, a descansar y disfrutar de las vistas y de la tranquilidad de las playas solitarias en esta época:

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Seguimos nuestro recorrido ahora por este caminito:

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En el que encontraremos a menudo mesas donde descansar. Unas en mejor estado que otras…

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Y llegamos a este parque con bancos…

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Ya estamos muy cerca!

Pronto estarás de nuevo en el ferry, nuestro punto de inicio, donde, por cierto, nosotros nos paramos a merendar…

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Después cogimos el coche y volvimos hasta O Puntal, para ver la puesta de sol…

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FICHA TÉCNICA:

Dónde: en A Guarda

Circular: no

Señalizada: no (pero no hay más que seguir los caminitos y paseos por la costa tanto del Río como del Océano)

Dificultad: muy fácil, apta para hacer con niños

Distancia: 14’11kms (distancia total, ida y vuelta)

Duración: 3 horas 30 minutos (tiempo total, ida y vuelta)

Consejo: esta ruta nosotros la hicimos en primavera, y pudimos ir con las perras por la playa, pero en verano, evidentemente, no podrás, ya que los perros tienen prohibido acceder a los arenales, como sabes, aunque si podrás hacerla igualmente siempre que vayas por el paseo, que está justo al lado. Además de esto, debes tener en cuenta que en la zona del Puntal, es decir, en la punta, valga la redundancia, de la playa de O Muíño, suele haber unos nidos de píllara papuda. Estos nidos están protegidos ya que es muy difícil que los polluelos salgan adelante, así que debes llevar atados a los perros en esa zona, para que no molesten o destrocen los huevos.

Mapa:

Cómo llegar al Ferry con Google Maps:

Cómo llegar al Puerto de A Guarda con Google Maps:

Un comentario en “Litoral de A Guarda

  1. Forty years ago I stayed in the College at Camposancos. I had been camping further up the coast, but it was difficult to pitch a tent in the sandy soil, so I moved to pitch my tent inside the college, with the permission of some Jesuits who were there. I remember the college in great detail – i had my tent in the area up the double stairway from the first patio, and there was a fronton partly covered in wire. The following day i was in La Guardia, and i was playing tute with some older men, who were amazed when they heard where I was sleeping. One of them told me the story of the concentration camp, and when i looked at the area inside the double gates from the old football field I could see the tracks of the lorries which had been used to transport prisoners. The ater supply came from the other side of the road, where there was a cisterna. There was a small building which had two Guardias Civiles – young guys who checked identity papers fro the crossing to Portugal. There were also two young sailors, and I think a Warrant Officer of the Marina was there as well.

    The entire building was almost deserted, and I remember sleeping with the sold of the wind in the wires on the fronton. It was a very unusual experience, but I had no feeling that the place was anyway strange. It was very peaceful, and I was very happy to have spent a few days with such a sad part of Spain’s history. I’m sure very few young Irish guys have had a similar experience.

    Sorry I wrote in English – it’s a very long time since i lived in Spain, but i read Spanish (or gallego) perfectly.

    Morgan
    Dublin

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